-La primera vez que nos besamos, ¿Esa fué tu pregunta?
-Sí
-La primera vez. Fue en un sueño.
-¿En un sueño?
-Estábamos en una guerra, yo era tu escudero, y con todas mis fuerzas rechazaba los ataques de los que querían lastimarte. Tú, gallardo e imponente, te entregabas a la lucha con la muerte, esquivandola de manera tan hábil, que mas parecía que danzabas en las espadas y lanzas…
-Eres muy romántico.
-En un momento en que me distraje, sentí el frío filo de una espada rasgar las fibras de mi cuerpo dejando escurrir mi alma por el orificio, gota a gota. Reaccionaste a una velocidad impresionante, partiendo en muchos pedacitos a quienes se te atravesaban, me tomaste entre tus brazos, en tus ojos jugaban un par de lágrimas que no se decidían a salir, acercaste tus labios a los míos…
-¡Buenas tardes jóvenes!
-¡Buenas tardes!
-Hola mama… Llegaste temprano
-Déjense ahí, si los ve tu padre va a pensar que son maricones.
-Si madre. ¿Podemos salir?
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