Que ni un milímetro te dé lugar para la duda, la inseguridad o la desazón; porque de eso se trata: de leer en las líneas invisibles los poemas que vas a escribir; percibir en el silencio esas melodías que vas a componer como un último suspiro; llegar a ver en los espacios en blanco las imágenes que vas a plasmar con tus manos y con tu recuerdo.
Y si nos sobra un segundo, sólo uno, en medio de esta inmensa tarea que nos fue encomendada, pensaremos en lo loco que es este mundo, y nos reiremos de aquellos que hacen cuentas con su amor... Y, por supuesto, volveremos al ataque con más ARTE que nunca.
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