La claridad en el abrazo de la tarde la rodea en su piel con un resplandor, en especial su mejilla de vida, hogar de miles de caras que ahora se pierden en la de la desazón por la negación de la entrega de ese último beso. El rostro se hincha y se humedece en lágrimas.
- Pero … por q…
- Por que quiero que recuerdes los besos que compartimos y el que nunca pasó.
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