Un día,
desolada y abatida,
te busque,
caminando sin rumbo,
por calles sin nombre,
creí verte,
formabas parte del firmamento
y me sonreias desde allí.
Desde ese día te busca cada noche,
acudo puntual a nuestra cita
y tú,
me escuchas en silencio,
como tantas veces lo hiciste. |