Querida amiga:
me platicaste un día
que sin ella no podías vivir,
que era el motivo de tu existir,
lo que más querías.
Dijiste amarla
más que a tu propia vida.
Que en ocasiones
ella no te permitía
hablar con nadie más.
Que te celaba,
llorando te reclamaba
que solo para ella fueras
y a nadie más tuvieras.
Dijiste dormir a diario con ella
teniéndola en tus brazos
besándola y sintiendo
pausadamente el latir
de su corazón
pegado al tuyo.
Lo que no me dijiste
amiga mía
es que temes perderla,que lloras cuando se enferma
y sufres cuando la ves triste.
Llorando me confiaste
que no sabes que más hacer
para que ella comprenda
que es a quien más amas
y la quieres ver feliz.
Ayer me sorprendí
al verte venir
de su mano
por la calle.
Pude comprobar con ternura
el inmenso cariño
que ambas se dan.
Cuando te acercaste
y me la presentaste
me di cuenta
de lo bella que ella está.
Me senté a su lado
y con cariño le dije:
"Orgullosa de ti está tu madre"
y ella con sus 9 añitos me dijo:
"También yo lo estoy"..... |