Cuando mis oídos paladean los sabores de tu voz
derramándose como plácidos y etéreos fluídos
salpicándome cual gotas de licor
desde la copa de tus labios bien servidos
hasta los pliegues de mis lóbulos heridos
con cicatrices del mundo y sus ruidos.
Entonces,
tus susurros acaban por embriagar
la cordura que escapa a mis sentidos
pierdo el pudor, la fuerza y el valor
y me entrego a la trova del cantor
que me dedica una canción
de sensuales tonos encendidos.
Ah….tu voz !
suave y grave sonido
regalo de Lucifer y Dios
música imposible del compositor
sonata increscendo de mi líbido.
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