En el ocaso de un raro día
con una mañana luminosa
y una tarde lluviosa
es que veo a la noche
moverse en jaurías,
las luces temerosas huyen,
el crepúsculo de un halo perdido,
el avance de lo temido,
un golpe, dos y un tercero mas fuerte.
Estampidas dispersas,
en su despedida a la libertad,
intentando huir de un acuerdo
cuyas nupcias fueron ajenamente establecidas.
Una idea y un puño,
un corazón y un valiente,
un idiota y sus armas,
una cárcel y la igualdad,
los débiles y la excusa.
Un largo paseo de vuelta,
junto al nuevo Cristo,
la inocencia
y sus dos corajes.
Una imagen inmortal,
un ideal grabado,
una esperanza. |