Un día un pequeño elefantito paseaba por la selva, caminaba y caminaba, jugando con las malezas, al cruzar frente a un arbusto con las ramas separadas, vio entre un montón de hojas una pequeña telaraña que casi desaparecía de lo delgada que era, curioso por las antiguas historias, saltó encima y de un solo golpe llego al suelo, simplemente era su culpa, ya le habían dicho los ancianos que esas historias hablaban de tiempos antiguos, cuando las telarañas eran tan resistentes que podían sostener a mil elefantes. |