“El día en que te fuiste era domingo, el cielo estaba algo negro, no pude despedirme, porque tu no me dijiste, estoy solo y aun muy triste, todavía te espero..., hace frío y tu calor me hace falta, las noches son de punzante dolor, no puedo amparar mi alma herida, aun te espero......., largo ha sido el tiempo, pero la eternidad se acorta para cargar esta agonía, acaricio tus recuerdos, los cuales tallaste en mi ser, ojalá llegues pronto y sanes mi existencia.........., ella leyó atentamente y al retirarse dejó unas rosas en el epitafio..........”
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