Quizás se vuelva recuerdo
el sentir ahora peregrino.
Tal vez la voz de lo encantado
quiebre en tu interior,
la silenciosa estalactita de tus días.
Alzar la vista
y cruzar las grandes aguas
es tarea que el gigante,
dormido en tu corazón,
puede realizar sin dolor.
Despierta está la palabra
en el centro mismo de tu pecho.
Despierta está
en el invisible espacio de tus días.
Despierto y atento está el universo,
para entregarse
y consumir tus inviernos.
Héctor Hugo Lattuada. |