Dicen que casi no camina, sus manos llaman a gritos al ser que delineaba con sus caricias, marcando el contorno del amor.
Cuentan que él ya no desnuda sus ojos ante la luna, ellos se cegaron ante la fría e inobjetable ausencia. Aquel oro blanco que acariciaba se diluyó entre sus dedos, quebrándose en infinitas partículas que esculpen un gélido adiós.
Dicen que sus recuerdos se borraron, el beso que los atesoraba se enfrió de muerte. Sus lápices apagaron su arco iris de colores, secándose para siempre, quebrándose en trozos inertes. Que el piano ya no se oye, sus melodías se fueron con las notas del amanecer.
Cuentan que al amor le perdió el rastro, su cuerpo caliente está frío de soledad.
Quedó solo en el camino, se perdió en la agonía, llora lágrimas con sabor a desesperación que de a poco van deshidratando su alma.
Dicen que está perdido, como aquella rosa que el tiempo envolvió en las alas del olvido, ya marchita por los años recorridos. Ella ya no está, sólo queda él y la nada. Con ella todo se ha ido... |