Cansado de dormir en un sueño que no soñé, fatigado de perder el descanso que en el día gané, ahora ante la noche caigo con los ojos entreserrados para ver mejor los espectros de mi deseo e ignorar la voz conciente de mi inhibición,
y ante el penetrante sonido del silencio, como un arroyo los murmullos de las obligaciones diarias me perturban, más después cesan de improviso trocadas en dulce armonía de ideas y pensamientos privados, propios, íntimos, que en el día no se tiene tiempo ni oportunidad de pensar, aunque seria mucho más provechoso de esa manera para una existencia más plena y grata,
y que fuera el deseo de despertar en el día igual de maravilloso que el de descansar en la noche por hacer de los sueños propios una realidad y tenerlos por hechos gratos.
Pero en fin a veces esa es la ironía de la existencia el tener una pasadilla cotidiana y un insomnio afortunado, un sueño débil y una ilusión pujante para ser plasmada y compartida, con el mismo objetivo que tiene el dormir: simple y sencillamente descansar.
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