Y que caminas entre la niebla buscando a tu niña extraviada, la que está en tus pasos, recorriendo tus rumbos de regreso
Habías prometido no borrarte tanto, no más que la niebla, ni tan pronto, y quedarte en el día. Pero estás casi oculto
casi ausente, casi buscándome
Porque soy yo la que se ha marchado, llevándome una flor entre las manos,
la visa infalible para tus praderas, que sí estallan en luz.
*In memoriam F. L. D. |