Lentamente voy pasando por aquel lugar en donde se encuentra tu casa, lo observo e imagino... ¿Donde?
No importa; ya no vale la pena.
Paso a paso me alejo de ti, con una que otra lagrima en mi rostro, mas yo no, no quiero asfixiarte ni causar en ti algo semejante a que te fastidie...
Igual sé que... nunca llegaras a quererme.
Pero si importa, aunque se deje asi, todavia vale la pena... |