Al ponerse la primera inyección lo primero que recordó fué lo que le dijo Dios a Moises.
"YO SOY EL QUE SOY".
Comprendió entonces que los demás a lo sumo estamos.
Yo desde que comenzé el tratamiento no sé quien soy ni donde estoy, me llamo constantemente pero siempre estoy comunicando, ayer me volví a llamar, me descuidé y saltó el automatico; una voz interior gritó:
¡AQUÍ NO ESTA!
¡Coño! pensé, estos deben ser los efectos del colesterol. Sé que estoy, ¿será que no soy?.
Esta mañana a levantarme he comprobado que
no se me ha caido el cabello, la aguja no ha dejado cerco y la única pesadilla de la noche es Aznar volvía.
La voz interior podrá cantar misa, pero ...
¡YO ESTOY!
¡Claro que estoy!
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