08 /VI/2006
De que tus besos me hacen eterno
y que nazco a cada instante
envuelto en brazos de amante.
De tu mirada: compañera certera,
y tu sonrisa de espíritu sincero
que me hacen suyo y casi me encadenan.
Y de tu caricia tímida que se cobija
en los nidos que me vas forjando
en la esperanza del futuro de vida.
Conteniendo los muchos secretos
que en poco tiempo me has regalado
esperando que crezcan absueltos.
Me olvido solitario en busca del camino.
Debido a las palabras que me muestran
que con dolo vil me has humillado
y, casi con placer, siempre mentido.
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