La noche me cerró los ojos,
y también me tapó los oídos.
Así es ella,
así de cruel, así de insana.
Me guardó las confesiones
bajo llave en el pecho,
y me ahogó con sus penumbras,
su pena y sus angustias.
Ella no tiene miedo,
se pasea suntuosa entre mis días.
Me provoca con sus llantos
y me amenaza con sus misterios.
Y yo la desafío,
le pongo la frente en alto,
me tomo sus lágrimas, enserio,
sabiendo que me fortalecerán.
Y se libra la batalla,
ya se esconde el sol.
Avanza como reina única,
y y hace crecer mi dolor.
[malísimo.] ¬¬ |