Hoy se ha olvidado de llover, ha salido el sol vigoroso aclarando al cielo a celeste azul; hacia el horizonte, desde los cerros, se levantan monumentales las nubes blancas. Las calles tienen una limpieza rebosante, aquí la lluvia es así, perniciosa y cordial. La gente cuelga de las narices en la atmósfera límpida y alegre.
De no ser por su dolor meridional esta sería la caminata más bella hacia el trabajo. Con pesadez, paso a paso, Raúl avanza al día a día de su rutina:
- Maldito curso de superación personal, antes yo era sano y feliz, vago y carente pero sano y feliz. Ahora el estrés, las facturas, el poco tiempo me tienen enfermo e irritable. ¡En fin! Todo sea por ese mal invento llamado dinero y por mis gustos al final del mes en la cantina de Marcos –
Los negocios empiezan el día con buen pie, la gente está alegre, ideal para el consumismo.
- Esta es la peor parte… ¡tránsito de mierda! … wow que linda chica, debe tener veinte años y yo con esta panza… ¿será virgen?... ¡Dios es muy bella!... ¡¡¡ qué!!! –
Nubes pretenciosas quieren alcanzar al sol; él, dominante, irradia lucidez. En el ambiente hay una fragante y pequeña brisa de carnaval. El sol brilla para todos incluso para aquel que yace vidrioso y ensangrentado en el pavimento luego de avistar el bello ángel de la muerte.
(vuelta a escribir y vuelta a aumentar)
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