El estruendo martillazo de nubes,
saco chispas, iluminándolo todo,
una regadera de lluvia baño tu cuerpo,
ceñido aferrado a tu carne como poseyéndote,
el tesoro que mis ojos desearon…
Me sumergí en un mar de gotas,
nade lluvia adentro, y en mi mirada pérdida,
zozobre en tu risa de niña mujer,
cayendo rendido en tus pensamientos.
Como si nada había pasado,
se retiro la cortina de brillantes caídos.
y el cielo celeste con su sol ardiente,
te absorbía cada gota que toco tu cuerpo
.
En arrebato de furia y celo…
grite tu nombre diciéndote te Amo,
el sol se fue empujando las nubes,
que nos estaban mirando.
|