Precipitándose los buitres,
en bandadas se ven llegar
instinto depredador,
múltiples rostros que no dejan de ser uno.
La euforia de olor a sangre…
se transmite en códigos de ADN,
como hábitos y costumbre,
la madre enseña a su cría,
a desmembrar sin vacilación.
El con su cabeza sumergida,
en las viseras exhibe su penacho color sangre.
eso excita a los demás a descender a sacar su parte,
una dantesca visión atrapa la tarde.
Un ave que se alimenta de frutas silvestre,
prosigue su vuelo sin descender,
en hábitos que no recopila,
su naturaleza contemplativa.
Dicen que se fue a escribir versos,
en hojas de yuyo del comportamiento humano.
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