El pretérito de mi canción
toca los fluidos de aquellos engaños.
Las hebras de mi tejido
solían no cocer
La tela del olvido.
Te pareces al duende
Que permaneció junto a su cofre,
Dejando de lado
El sabor de la vida,
La burla,
Un olvido castrado.
Mis ojos,
Pequeños infantes
Que derrocharon lágrimas
Y olvidaron la sonrisa.
El fantasma idóneo
Que congelo mi saliva,
Ingrato dorsal
Escupidor de mi amor,
Y mi irrelevancia desgastada.
Fui tu burla sarcástica,
Ironía sangrienta
Condenada a amanecer fría
Sola,
Desgastada.
Saquete de tu cañón,
Trapo viejo,
Un saco roto
De enfermedades ordinarias.
Olor del olvido,
Cariño barato.
Carcajada de burlas
Pupilas de antaño.
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