Las luces de los postes
colgadas como estrellas,
brillantes y estáticas.
Las luces, las voces,
pensando si fue ella,
el carro pasa.
El jardín verde y amarillo,
la vereda de cemento,
las paredes.
El pasado del algún grillo,
el rumor del viento,
lo que fuere.
La pista, el horizonte,
los letreros que venden
a las casas.
El segundo que esconde,
el instante sucede,
el carro pasa.
La mano se extiende,
un ruido detiene,
el carro no pasa. |