Lágrimas espesas en tus mejillas trémulas
pequeña orquídea de ósculos opiáceos
de ojos melancólicos, de mente nauseabunda
habita en el núcleo de mi alma,
tu candor inmaculado y sublime
¡fogosa mía!, incineran mi vida,
como el incienso se funde
como los sauces fenecen
como las llagas se abren y supuran
llenándome de tu dulce ponzoña
aniquilándome de éxtasis
¡fogosa mía!, con tus labios adamascados
hazme caer en un precipicio de alquitrán
inyéctame tus besos para perecer de placer
y recuéstate a mi lado
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