Silencio
-¡escucha!-
la voz consume
su último aliento
agota el murmullo
profano
su memoria
desauciada...
rostro
pétreo
esconde su secreto
agonía en sus ojos
ahoga la palabra
en sus labios
-¡no te esfuerces!-
-¡descansa!-
un mundo
reposa,
su piel corrugada
casi ha sido abandonada,
el tiempo
arranca
de forma deliberada
una lágrima
- "padre... ¡no mueras!"-.
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