De eternas y solitarias noches que en el sueño cobijé,
de mi alegría perdida, olvidada en un rincón
de mi pena y mi lamento, que sólo el viento escucha,
es tu calor mi refugio.
Para mis brazos vacíos, del recuerdo en el abrazo
para mi alma callada que grita su soledad
y la sonrisa olvidada en el encuentro del llanto,
es tu calor mi refugio.
Para mi pena profunda, de los años del olvido
para mis ojos dormidos en el cansancio de ayer
y mi tristeza enjaulada, en las redes del ensueño
es tu calor mi refugio.
De mi apagado sol y de mi luna encendida
de mi ocio, de mi hastío,
del eterno caminar, por los senderos vacíos
de mi todo y de mi nada…
es tu calor mi refugio.
¿Seré yo algún día el refugio, del dolor,
y tu alegría perdida?
Pilef ©
11/07/06
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