Están los pastelosos...y después están los merengues.
Nunca me han gustado los merengues, sin embargo, me persiguen.
Conozco a un merengue que quiere pringarme para el resto de mis días...Dios, que empalagoso.
Pero también conozco a otro...que no es marengue ni pasteloso, es puro tabasco, lleno de ingenio y picardía.
Él me promete darle sabor al resto de mis días, ardientes noches y seducción máxima.
Sin embargo...¿por qué me conformo con la pringue de un merengue?
Fácil, el tabasco gusta especialmente a pocos, pero todo el mundo lo prueba...no se si podría fiarme, podría darme dolor de estómago.
En fín, una explicación más para la complicada personalidad de nosotras las mujeres, porque complicadas somos, admitamoslo.
Y bueno, yo seguiré entre merengues y salsas picantes...porque admitamoslo...tampoco me lo ponen nada fácil.
Malditas necesidades humanas... |