Una noche al correr por el pasillo descubierto que daba al fondo, así llamábamos el parque de la casa, me detuve contra la pared de ladrillos rojos, apoye mi cabeza llena de rulos y algo me tiraba hacia atrás... el pánico me invadió, y las telarañas temblaban de risas. Es que esa misma tarde, las llamé con la pajilla de escobas, y al asomarse... salí corriendo cuando el monstruo negro se asomo! No espere verlas... cuantas arañas habría en ese minúsculo orificio blanco? |