Desperte en la mañana, tu, tirado en la cama, de tu boca, un olor pestilente a trago, y en mi cara un morado... Pero el violeta aun sigue vivo, de mi vientre: un niño. Y de tus golpes, mi despedida, nunca mas, entraras a mi vida.
Texto agregado el 25-07-2006, y leído por 25 visitantes. (6 votos)