Hoy me siento y te escribo
no por que las circunstancias lo ameritan,
ni por que la cortesía de estos nuevos tiempos
hagan de mi un escritor auspiciado.
Hoy me siento y te escribo
por que son casi las siete de la madrugada
y la idea de hacerlo no deja mis pensamientos,
no tolera mi sueño…
Hoy me siento, te escribo,
y en un abrir y cerrar de ojos trato de escucharte,
respiro hondo e intento verte con claridad,
solo para la memoria,
fiel instrumento de sacio
a esta ansiedad eterna, que hoy por hoy
vuela cercana junto a mi almohada
y corrige cada minuto de mi existir.
Vuela alto la ilusión como paloma,
blanca y sigilosa sin estremecer ni dudar,
Vuelos rasantes y peligrosos,
que poco a poco me recuerdan donde ir y soñar.
|