(sujeto aùn, a modificaciones varias)
…Atravesado por el relámpago de los Dioses…
Cuantas veces se ha inflamado
El ser
Por el ardor desprendido
En el pétalo de una rosa.
Cuantas, el héroe – rimbombante – de nuestra imaginación
Ha caminado erguido y arrítmico
Bajo la pezuña de nuestro edén - una abominable realidad –.
Veces cuantas, se nos ha insuflado
Ha ser uno mismo – en lugar de dos, treinta, cuatrocientos o mil –
Perder la vergüenza trucada en la retina
O bien, comandar una armada de ilusiones
En el espejismo labrado.
Desde donde,
Atravesado por el relámpago de los dioses
Cuenta el bardo:
Mil veces, regurgitamos versos
En los cuales desprendemos cuanto somos - sin saberlo –
Pues la poesía – como otros creen – no nos invita a soñar
Si no, a reconocer cuanto hemos sido.
“Cuando dormidos en el quehacer diario
Nos hemos negado la oportunidad de vivir - de ser – “
Así, cual una flor silvestre-virgen
Teme florecer frente a la espina
De un maravilloso eterno de rosas
Ha muerto; en el poeta y su poesía
El ardor,
Desprendido en el pétalo de una flor – silvestre -.
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