Cierro los ojos, y me dejo guiar a la muerte segura, al saber que no estas…
Me dejo caer en brazos de la más fría de las muertes, dolor, falta, olvido…
Encerrada en la atrición, en el llanto nacido de la separación, en la mezcla de mentira y realidad…
Bondad perdida, incuria de fruición,
Algo que no existe, intocable, pero se siente el roce del suplicio…
Dios y Diablo unidos en una sola pasión, dolor, súplica y voz…
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