Y se fue debajo de la lluvia
con su eterna sonrisa blanca.
Se fue caminando despacio
entre las nubes de recuerdos.
Y se fue dejando una estela de llanto
llevándose los abrazos
el consejo, la palabra a tiempo
y la compañia en soledad.
Y me quedé mirando,
absorto en la incredulidad del momento,
asaltado por el puñal de la muerte
sin poder detenerlo.
Es mi amigo el que se marcha
perdiéndose en la luz eterna
dejando un hueco en mi vida.
Y galopa su destino, alejándose de mi
camino mi tristeza que sabe a soledad,
y se caen los sueños, y se escapa el dolor
empapando de vacíos el presente.
Se fue un amigo, un hermano
un rival , un compañero.
Y yo solo arrojo flores al recuerdo
sin poder abrir los ojos a la tristeza.
Y me gana la soledad que aprieta
cual enredadera a un árbol,
y el duende de la felicidad
se escapa contigo, amigo mío.
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