Me moriré bajo la penumbra
del cobertor de terciopelo que
yace sobre nuestros volcánicos cuerpos
Ahí donde tus ardientes piernas
abrazan mi agitada cadera torpe
Justo cuando el prolongado orgasmo
me lleve a un minúsculo espacio
del paraíso, o quizás al infierno.
Me moriré ahí.
Yaceré sobre tu humedecido cuerpo
Me ahogare en el espeso aguacero
de tu boca, susurrándote:
“si otro cuerpo descubre el paraíso
mediante tu fogoso cuerpo,
yo reencarnare para matarte y llevarte
al misterioso infierno.
Me moriré ahí, en la penumbra
de tu sexo. Agonizando con la fiebre
de tu apasionado amor
|