El señor P, caminaba en la grisácea estructura del paisaje urbano de su ciudad, las cosas allí habían cambiado mucho y a pesar de ser el lugar donde creció y corrió. Ya no conocía gran parte de las cosas que ahora veía, esas moles de cemento que hoy se apoderaban de los campos que el disfrutaba cuando niño, donde tantos frutos bajo de los árboles y con sus amigos de infancia degusto, ya no se encontraban en el lugar, ahora se observaban edificios con apartamentos y una gran universidad, una iglesia, un centro comercial, los buses eran muy diferentes a los gigantes buses en los que el viajo, los jóvenes que ahora veía , no semejaban en nada a su época de juventud, hasta el sol calentaba de un modo distinto, el aire se respiraba de manera diferente y cuando vio a su madre en la puerta de la casa de infancia hecha ahora una anciana de cabellos grises y arrugas marcadas que recuerdan los sufrimientos y angustias pasadas, pensó en la tristeza que en este momento le abraza, se percato como había perdido su vida inútilmente encerrado en una cárcel veinte años por cometer un error mortal en un momento de ira del que se arrepentiría el resto de su vida |