EL LIENZO VIVO
Era fácil dibujar en las paredes tópicos sin número: banderas, falos, frases patrióticas. Pero siempre una resistencia se oponía , venida quizá de aprendizajes serios, de escuela de Jesuitas. Así, siempre se metía en la bandadas de tiza y acuarela una paloma simbólica, o un Cristo con las manos extendidas: la imagen de Correggio “Noli me Tangere”. Dice Jesús a Magdalena: “no me toques”, y lo dice sin énfasis, como en amago de danza. Después de todo, qué puedo dibujar sino a Jesús Rosales sacudiendo de amor a Magdalena Morales mientras se retuercen en arrepentimiento.
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