No hubo noche que no me visitara tu ausencia
ni atardecer sin esperar al filo de tu recuerdo,
son idénticos los días que opacan tu presencia
ante los ojos del tiempo que se ven desvaneciendo.
Ya no suele acompañarme la fé en mis andares
nuestras dudas dejaron de pelearse en el balcón,
hoy despiertan tus mentiras abrazando mis verdades
decorándonos con caricias las paredes del corazón.
Nunca supe cambiarle el rumbo a mis penas
el olvido intenta comprarnos en cuotas el perdón,
los recuerdos fluyen por el rojo de nuestras venas
ahora que la lluvia pretende mojarnos la razón. |