Antes del susto estaba la canción,
y la canción no era mala, pero era larga.
Y no todos se quedaban a escucharla hasta el final.
Antes del susto estaba la canción.
Y una fiesta pequeña cubria todas las salidas,
los tubos de escape.
Antes del susto estaba yo bailando,
y mis manos no estaban en la cara,
mas bien estaban en la cintura,
y calaveras con antifaces se paseaban ofreciendo comida,
que no era comida de dioses,
era comida de cerdos.
Antes del susto estaba la canción,
y de cada puerta salía un premio diferente,
solo tenias que saber escoger la puerta correcta.
Y un animador simpático, de terno escocés
te hacia dudar sobre tu respuesta.
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