Un pequeño domador,
parece que está sufriendo,
¡no creas, está sonriendo!,
¡tiene el rostro del señor!.
Hay tristeza en la carita,
del pequeño domador,
¿y no ves su sonrisita?.
¡Es el rostro del señor!.
¿Lágrimas hay en el rostro?,
¿del pequeño domador?,
¡brotan gotas de alegría!,
¡son los ojos del Señor!
El pequeño domador,
parece que está llorando,
¡pero si está cantando!,
¡es la voz de mi Señor!
Dedicado al pequeño domador,
Dámaso Rauch
31 de Agosto de 2006 |