Cabeza de aborto esta en el parque observando un cubo desparramado de basura. Ve sus colores, los envoltorios, los toques brillosos aquí y allá. Entonces un dedo delgadito y de uña larga toca sus hombros caídos. Una joven sonriente le enseña una cámara de foto y le dice algo. Cabeza de aborto no cree su suerte, toma la cámara. Al ver la cara y los ojos del fotógrafo que ha escogido la chica se arrepiente un momento, pero luego se concentra en la foto. Debe lucir feliz, bella y exitosa.
La chica se acerca a la fuente y posa magnífica. Cabeza de aborto ve a través de la cámara su cuerpo hermoso y su ropa tan bien combinada. Toma la foto. La chica se acerca para ver como ha quedado su foto. Se decepciona y le pide otra. La chica intenta otra pose, sí es la de Cosmo del mes de Enero. Su sonrisa aun es más grande. Toma la foto. La chica se acerca y la ve. Se decepciona de nuevo, esta vez esta muy contrariada. Debe ser la luz, dice Cabeza de aborto.
La chica vuelve a posar, su sonrisa es aun más costosa y su pose ya no es tan sensual. Cabeza de aborto la ve, sí que luce hermosa, piensa. Toma la foto. La chica se ve, la chica de la foto parece triste, desolada y débil. – ¿Pero a quién estas fotografiando?, esta no soy yo—dice casi histérica. La chica le arrebata la cámara y se va de mala manera. Cabeza de aborto la sigue un poco y le sugiere posar cerca de los rosales del parque. –Aléjate de mí, engendro horrible—dice ella.
Cabeza de aborto la ve alejarse de él. Que linda se ve. Cabeza de aborto cierra los ojos y dice clic.
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