(me paso esto en realidad, y había que caricaturizarlo... para que algún pajarón se ría de lo mismo, y seamos más de uno... o una)
Llegué a mi casa temprano para ir una vez más al encuentro de aquella pantalla chica que tanto me entretenía los domingos por la noche.
Saqué el paquete de prisa y fui a calentarlo por cuatro minutos, cuatro malditos minutos de una batalla sostenida, llena de explosiones por doquier. Los ¡splah!, ¡paf!, ¡poof!, ¡ploin! y todo lo demás se escuchaban por todos lados... estallidos peores que los de la segunda guerra mundial se podían oír desde la puerta de la cocina. "Me las vas a pagar", podía alcanzar a oír decir a una antes de explotar y convertirse un una rica cabrita de maíz. "Habrás ganado la batalla y no la guerra", escuché en el aire que lentamente se hacía irrespirable. Un humo dorado y denso inundó toda la escena del crimen, mientras veía sus caras negras fundidas al papel.
¿QUÉ HE HECHO?
Me quede sin pan y pedazo por el maldito tiempo, que esta vez me jugó una mala pasada.
Pero bueno... al final de cuentas... era sólo un paquete de cabritas. Por suerte compré dos. |