No me digas que hay aprecio,
no me mientas al decir
que sólo piensas en sonreír.
Olvida el canon rancio:
cierra tus manos vacías,
ve por donde respiras.
Llénate de sinceridad
y pregunta por ello
que vienes a buscar.
Anda, llévatelo.
No des las gracias.
No inventes palabras de nada.
Anda; amigo, hermano.
|