Son los caminos de la vida,
Los que me mueven día a día;
Donde avanza mi historia atrevida,
A lugares donde la luz se escondía.
Muchas manos amigas se aferrarán a la mía,
Muchas voces nuevas pronunciarán mi nombre;
Cruzaré solitariamente el umbral que no temía,
Dando el paso definitivo a un nuevo hombre.
Las raíces claman mi pronta presencia,
Y a ellas retorno el fruto de su semilla;
Donde antes solo habitó la ausencia,
Morará incólume el nombre que no se humilla.
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