Madrugadas interminables,
que acaban con la fuerza del cuerpo...
Madrugadas oscuras,
que dominan la voluntad...
Madrugadas asesinas,
que desenfundan un arma de fuego...
Me matan, me entierran, me resucitan...
renazco con las alas extendidas...
cual ángel vuela por el cielo;
sólo para disfrutar de la proxima madrugada,
que me devuelve mi sueño.
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