Tarde, neblina bofeteante,
agrietas mis labios.
Arrastro mi lápida,
cargo mi ser
con manos parapléjicas
Olvido mis huellas,
delirante crepúsculo,
desfajo las sotanas
y fétidas voces…
Me creo de doctrina.
Guardo las ventanas y doy vida al mechero
desvelo mis ojos,
desvisto mi sien
e instruyo mis tactos.
Tarde, silencio escabroso
con melodías granizantes
di tres pasos y ahora reposo
di tres pasos y sigo mi curso.
...de "Manifiesto Poético"
Setiembre, 2006
|