Dulce y triste paloma, has retornado
A la oscura jaula de la que creí sacarte
Pero el brillo del amor te encandilaba
Y has vuelto, ciega, a la oscuridad y al miedo.
No has sabido pronunciar, dulce paloma,
Las secretas voces con que el alma canta
Y así mi amor, con sus leves palabras
Suena extranjero a tus oídos sordos.
Has confundido lo dulce con lo amargo
Y el humo del temor te oculta el paraíso
Se equivoca Aquel que ya ha trazado
Los oscuros caminos de tu cruel destino.
Estás pagando, sin saber, pecados.
Que tal vez, sin querer, has cometido,
Y de nuevo huyes, en pos de tu destino,
sin otra culpa que el haber amado.
En el horizonte de mi alma el sol ya se ha escondido
Y la negra y solitaria noche avanza
Pero cuando más negra es la noche y más profunda
Es precisamente cuando se acerca el alba.
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