llueve...
también dentro del corazón cual lágrimas tras su
destino, la consigna no se cristalizó y la meta distante aún.
llueve...
la congoja consigue conmover todo el cuerpo, ese cuerpo que supo de instantes, no pocos, felices tiernos y palpables.
llueve...
los vidrios, espejados en los ojos, empañados por nubes flotantes interrumpiendo quizás sentimientos, quizás sensaciones, no obstante su tiempo llegó a su fin.
llueve...
es en vano, la espera transformada en delirio, convierte todo en un día gris, empapado por el sudor de la desdicha.
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