Acunada por el corazòn de las olas
como barca solitaria adormecida,
la mirada ausente va formando,
un cuadro oleoso y perfumado
con mezcla de salvajes elementos.
Alma dilatada de suspiros mendigos
Reflejàndose en el espejo tembloroso del mar
Estado de animo impaciente
arrullado por la espesa bruma.
Imàgenes sin contornos.
Arriba, el vaiven de la luna,
sobre mi, el cielo
desplomandose de estrellas
pajaros que cruzan el telon
perdiendose tras nubes trasnochadas.
El deseo es no llegar nunca a tierra firme
porque desde la espesa oscuridad
vienes vagando por el eter
como caricia de universo inquieto. |