En cada amor hay un demonio por descubrir y derrotar.
Si para amar no se es descarado, nunca se aprende a amar verdaderamente.
Sin riesgos el amor no tiene sentido.
En cada lágrima hay un recuerdo redimiéndose.
Lo importante no es que la sangre se lave sino que las heridas no dejen cicatrices.
No todo el que se suicida muere.
Quien se equivoca de sueño, no vive para soñarlo.
Cuanto más loco lo ven a uno, más humano me siento.
Si Dios tuviese parpados, cerraría los ojos con frecuencia.
Sin cruz no hay sacrificio; sin sacrificio resignas la esperanza.
Nunca mires por el ojo de la cerradura, si hay un espejo puede no gustarte lo que ves.
En la eternidad lo único eterno es lo que no nos atrevemos a decir.
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