La ilusión del momento ha sido creada. Y una inspiración invita al silencio, mientras la noche se resiste a ser blanca...
envuelta entre miles de estrellas que, solas, aguardan.
La luna mira, inquieta y cómplice,
y susurra despacio, para hablarme de él, que entre nubes sigue volando.
Cinco, diez, quince son los minutos en que sólo colores alimentan mi alma. Porque mi espíritu respira, y aunque aun tambalea, aprende a caminar firme tras el sendero del tiempo que espera.
Retengo el aire más puro que la esperanza aguarda. Y respiro con él y en él, para hacer perpetuo este maravilloso instante.
Y aunque sé que dentro de poco amanecerá y la cotidianidad será nuevamente reina, hoy me siento lista, porque la ilusión empieza a crecer perpetua.
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