De cómo se vive la lluvia aquí en la Capital. Para uno que es de la provincia es una experiencia totalmente nueva.
Salí como todos los días a la calle con algo de entusiasmo y paso acelerado, mis sueños me habían hecho olvidar lo uniforme y monótona que es la ciudad.
En la mañana me sentía bastante emocionado, pensaba en disfrutar aunque fuera por unos momentos de las suaves caricias de la lluvia (ese tipo de lluvia tan particular de los primeros días de carácter invernal) en mi cara. Sentir el olor de la tierra humedecida, renovada. Lamentablemente, también había olvidado que en esta ciudad la lluvia no huele a lluvia, es uno de los pocos lugares del mundo donde la lluvia huele a humo y a stress.
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A Romina B. por su stress inagotable y a su hermano Ricardo, eterno rival. |